Los ojos del perro siberiano

on lunes, 18 de agosto de 2014
Antonio Santa Ana, escritor argentino nacido en 1963, publica Los ojos del perro siberiano en 1999. La novela podría encuadrarse dentro de un relato juvenil y realista, pero podemos decir que es mucho más que eso.

Es una obra que si bien nos muestra que los finales no siempre son felices, nos habla también de la importancia del camino, del recorrido hacia ese final, y del cambio interior por el que transitamos al  saber que ese final está cercano. Saber que la muerte está próxima, puede cambiar totalmente nuestro pensamiento y nuestra forma de vida reflexionando acerca de nuestra mirada sobre los demás.

El narrador, cuyo nombre nunca conoceremos, describe cómo cambia su vida y la de su familia después de que su hermano mayor, Ezequiel, contrae el virus del SIDA. Luego de una violenta discusión con sus padres, Ezequiel decide irse de su casa, mientras sus padres ocultan su enfermedad a los demás diciendo que tiene leucemia.

Mientras tanto, el hermano menor –el relator-, decide investigar mejor el problema cueste lo que cueste y conocer mejor a su hermano. A pesar de su corta edad, parece entender mejor que sus padres lo que está pasando. Ellos le prohíben ver a su hermano pero con la ayuda de su amigo Mariano, quien lo cubre ante sus padres diciendo que está en su casa, logra verlo y crean una gran relación. Así van descubriendo cuánto se quieren hasta el punto que cuando están juntos, se olvidan que la muerte se aproxima. Todo esto se desarrolla ante la atenta mirada de Sacha, un perro siberiano, quién con su compañía alivia el sufrimiento y la depresión de Ezequiel por su enfermedad.

La historia está organizada de una manera que emociona, impacta y nos hace reflexionar. Una historia realista que no ofrece una cura milagrosa para el SIDA ni un cambio en los prejuicios de la sociedad. Se centra en la emoción, en lo mágico de los recuerdos y en el valor de la música y el arte. Desde los ojos del perro surge una metáfora que hace que te preguntes con que ojos miras a los demás.

Es terrible darse cuenta de que uno tiene algo cuando lo está perdiendo”, esta cita nos hace pensar si finalmente Los ojos del perro siberiano no será tanto una reflexión acerca de la tolerancia, la discriminación, la indiferencia y la compasión, sino más bien sobre el tiempo perdido.


Escrito por: Marina Racciatti
Corregido por: Oriana Oliva

1 comentarios:

el jardín de senderos que se bifurcan dijo...

Muy bue comentario.
Debés evitar las repeticiones, hay un párrafo en que aparece varias veces la misma palabra y faltan algunas tildes.

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