El Lago.

on sábado, 5 de julio de 2014
Suena sobre el lago un viento acogedor calmo y tranquilo, que permiten recordar sin peligro sus épocas de pleamar donde provocaba fuertes inundaciones y daños.
De color rosa, el océano con sus reflejos, se posa bajo el viejo y destruido muelle. Casi como un espejo, emite el destello del cielo.
Una albufera, extensa hacia el infinito rodea, desde la superficie, el puerto abandonado y destruido.
El malecón oscuro, casi demolido por el paso del tiempo, está colocado estratégicamente en la orilla del mar. Presenta un reflejo brilloso y bonito, haciendo que su estructura sea interminable sobre el agua. Sus restos de madera producen un paisaje agradable a la vista de cualquier ser humano, que provocan en la imaginación de cada uno la ilusión de hallarse en los viejos tiempos, cuando este estaba completo.
Un conjunto de diversos tipos, alturas y colores de árboles abraza amorosamente a la inmensidad del océano. Su romanticismo atrae a los escritores del pueblo a escribir historias sobre él.
En lo alto, unas imperfectas nubes adornan el paisaje. Su color cuasi rosado claro hace que el agua se vea especialmente bella.
En lo lejano todo se compacta formando una difusión de colores que luego terminan siendo un mismo elemento del paisaje, entretenido al principio y monótono al final.

Escritor: Matias Ruas 
 

Instrucciones para escribir un texto y no fallar en el intento.

 Escribir un texto no es una tarea sencilla, sino más bien laboriosa. Antes de comenzar se debe tener una idea, un pensamiento que se quiera explayar de forma escrita.
Una vez que se tenga en la mente la representación ficticia de una historia u objetivo a contar se debe proceder a pensar la manera en la que este se hará realidad y así cualquiera que lo desee pueda leerlo.
Hay varias formas de plantear el escrito, pero todas comienzan por el mismo lugar.
Primero se debe colocar en una hoja en blanco el íntegro, y sin fin, de ideas que uno tenga sobre el futuro escrito, es decir, personajes, situaciones y localización. Este paso puede ser omitido si es que uno ya posee cierta experiencia en la escritura, o si bien, uno está más que definido sobre su escrito y no cambiará de idea.
El segundo paso, más sencillo que el primero y con menos restricciones, es escribir libremente lo que uno tenga en su mente, o sea, sin importar la longitud del relato, plasmar sobre una hoja y con lápiz, por si en un futuro se quieren realizar correcciones, todas las ideas, ya meditadas que se posea sobre el tema previamente elegido.
El tercer y último paso, aunque esto depende de la profundización y elaboración que uno mismo haga sobre su texto, es releer todo el escrito y asegurarse de que no haya ningún error ortográfico como de expresión.


Uno de los datos clave a tener en cuenta cuando se escribe, es no estar constantemente contando el número de palabras ya que si uno desea tener un texto largo, esto le impedirá realizarlo debido a que le quitará mucho tiempo.

Escritor:  Matias Ruas