Un día de primavera, hace más de 2 mil años, el filósofo
Pao Cheng se sentó a la orilla de un arroyo junto a su fiel amigo El caballero
enfermo con quien poseía una estrecha relación de confianza desde hace ya mucho
tiempo.
Frío, aunque pensativo, le preguntó el señor a Pao Cheng si
verdaderamente ellos eran reales o si simplemente eran producto de la
imaginación de un tercero.
Pao Cheng, convencido, trató de demostrarle a su compañero
que eran, inclusive, más humanos que sus relativos creadores.
Caballero: - Pensar que sólo somos una simple creación, el
soñar de alguien que sólo se planteó tener un amigo, un proyecto, o hasta
inclusive una idea. Somos producto de un sencillo y vago pensamiento de algún
descabellado, pero vanidoso escritor que pensó seguramente en la búsqueda de un
pasatiempo para retroalimentarse de alegría y orgullo de su propio ingenio.
Pao Cheng: - No, nosotros existimos, somos incluso, más
reales que ellos. Sin “nosotros”, “ellos” no son nada. Somos las anclas que los
mantienen atados a su existencia, somos el alma máter de su nombre, persona y
fama. ¿Por qué decís que somos un sueño?, ¿Por qué no crees, que en realidad,
ellos son productos nuestros?
C: - Porque estamos forzados durante toda una vida a
complacer a nuestros autores, haciendo todo lo que creemos que puede llegar a
gustarles, todo para no desaparecer, un movimiento en falso, una distracción de
su parte, un minuto en el cual ellos dejan de pensar en nosotros y caemos
abruptamente en el olvido, lugar sin retorno.
P: - Caballero, es todo lo contrario, de hecho; gracias a
nosotros es que nuestros creadores existen, se encuentran condenados toda la
eternidad a escribir sobre nosotros.
Si somos olvidados y morimos, ellos también desaparecen.
Sin nosotros, ellos no estarían ocupados, ellos no serían lo que son, ni
siquiera podrían vivir sin nosotros; ya que ellos, viven para nosotros.
¿Verdaderamente crees que pueden pasar un día sin nosotros, que pueden si
quiera sobrellevar su jornada sin pensar en nosotros? Somos lo que los mantiene
vivos, pensantes, contentos, ocupados.
C: - Estás equivocado, nosotros sin ellos no seriamos nada,
estaríamos esperando a que alguien nos cree. Somos la proyección de un sueño
del hombre. Yo quiero entender quién y por qué nos ha creado, ¿Por qué me ha
deseado tanto como para parecer real?, ¿Por qué verdaderamente existo?, ¿Tengo
alguna utilidad especial?, ¿Soy libre o
esclavo de sus pensamientos?, ¿Soy
verdaderamente un humano?
P: - No somos ni humanos, ni fantasmas. Somos tan humanos,
como ellos ficciones. Siempre uno dependerá del otro, es decir, nosotros no
existiremos sin ellos, aunque ellos no existen sin nosotros. En diferentes
medidas y circunstancias uno depende del otro.
Por una parte, nosotros dependemos de ellos como para poder
seguir siendo reales, para hablar, vivir, ser visibles, existir.
Aunque por otra parte, ellos dependen absolutamente de
nosotros. No solamente para sentirse bien de ánimo, contentos y ocupados, sino
que ellos sin nosotros no tienen una historia, no tienen su lugar en el mundo,
sus problemas, sus respuestas. Sin nosotros no tienen desafíos que los lleven
hasta el más recóndito y oscuro lugar de la tierra para sentirse emocionados y tensos
a la vez.
Sin nosotros no hay ellos, y sin ellos no hay nosotros.
Nunca dejaremos de existir y ellos tampoco, porque si uno de nosotros lo hace
el otro también. Ambas partes tememos a desaparecer, por eso, sin saberlo,
poseemos un pacto en el cual ambos garantizamos la existencia del otro, sin
dejar de existir.
Ellos nos brindan vida, nosotros les brindamos experiencias
y alegrías para que ellos no se queden sin fuerzas para subsistir. –
El caballero enfermo comprendió, que la dependencia mutua
hace que cada una de las partes se preocupe lo mayormente posible de la otra.
Una vez escuchadas las sabias palabras de su amigo, El
caballero decidió dejar de pensar en esas ideas extrañas y arrogantes de
supervivencia personal y comenzó a hacer realidad esas grandes historias
creadas por su pensador que lo alimentaban de anécdotas para que este nunca lo
olvide.
1 comentarios:
El final se vuelve un poco repetitivo y confuso. deben revisar tiempos verbales y puntuación
Publicar un comentario