¿Existencia o Dependencia?

on miércoles, 4 de junio de 2014

Un día de primavera, hace más de 2 mil años, el filósofo Pao Cheng se sentó a la orilla de un arroyo junto a su fiel amigo El caballero enfermo con quien poseía una estrecha relación de confianza desde hace ya mucho tiempo.
Frío, aunque pensativo, le preguntó el señor a Pao Cheng si verdaderamente ellos eran reales o si simplemente eran producto de la imaginación de un tercero.
Pao Cheng, convencido, trató de demostrarle a su compañero que eran, inclusive, más humanos que sus relativos creadores.

Caballero: - Pensar que sólo somos una simple creación, el soñar de alguien que sólo se planteó tener un amigo, un proyecto, o hasta inclusive una idea. Somos producto de un sencillo y vago pensamiento de algún descabellado, pero vanidoso escritor que pensó seguramente en la búsqueda de un pasatiempo para retroalimentarse de alegría y orgullo de su propio ingenio.

Pao Cheng: - No, nosotros existimos, somos incluso, más reales que ellos. Sin “nosotros”, “ellos” no son nada. Somos las anclas que los mantienen atados a su existencia, somos el alma máter de su nombre, persona y fama. ¿Por qué decís que somos un sueño?, ¿Por qué no crees, que en realidad, ellos son productos nuestros?

C: - Porque estamos forzados durante toda una vida a complacer a nuestros autores, haciendo todo lo que creemos que puede llegar a gustarles, todo para no desaparecer, un movimiento en falso, una distracción de su parte, un minuto en el cual ellos dejan de pensar en nosotros y caemos abruptamente en el olvido, lugar sin retorno.

P: - Caballero, es todo lo contrario, de hecho; gracias a nosotros es que nuestros creadores existen, se encuentran condenados toda la eternidad a escribir sobre nosotros.
Si somos olvidados y morimos, ellos también desaparecen. Sin nosotros, ellos no estarían ocupados, ellos no serían lo que son, ni siquiera podrían vivir sin nosotros; ya que ellos, viven para nosotros. ¿Verdaderamente crees que pueden pasar un día sin nosotros, que pueden si quiera sobrellevar su jornada sin pensar en nosotros? Somos lo que los mantiene vivos, pensantes, contentos, ocupados.

C: - Estás equivocado, nosotros sin ellos no seriamos nada, estaríamos esperando a que alguien nos cree. Somos la proyección de un sueño del hombre. Yo quiero entender quién y por qué nos ha creado, ¿Por qué me ha deseado tanto como para parecer real?, ¿Por qué verdaderamente existo?, ¿Tengo alguna utilidad especial?,  ¿Soy libre o esclavo de sus pensamientos?,  ¿Soy verdaderamente un humano?

P: - No somos ni humanos, ni fantasmas. Somos tan humanos, como ellos ficciones. Siempre uno dependerá del otro, es decir, nosotros no existiremos sin ellos, aunque ellos no existen sin nosotros. En diferentes medidas y circunstancias uno depende del otro.
Por una parte, nosotros dependemos de ellos como para poder seguir siendo reales, para hablar, vivir, ser visibles, existir.
Aunque por otra parte, ellos dependen absolutamente de nosotros. No solamente para sentirse bien de ánimo, contentos y ocupados, sino que ellos sin nosotros no tienen una historia, no tienen su lugar en el mundo, sus problemas, sus respuestas. Sin nosotros no tienen desafíos que los lleven hasta el más recóndito y oscuro lugar de la tierra para sentirse emocionados y tensos a la vez.
Sin nosotros no hay ellos, y sin ellos no hay nosotros. Nunca dejaremos de existir y ellos tampoco, porque si uno de nosotros lo hace el otro también. Ambas partes tememos a desaparecer, por eso, sin saberlo, poseemos un pacto en el cual ambos garantizamos la existencia del otro, sin dejar de existir.
Ellos nos brindan vida, nosotros les brindamos experiencias y alegrías para que ellos no se queden sin fuerzas para subsistir. –

El caballero enfermo comprendió, que la dependencia mutua hace que cada una de las partes se preocupe lo mayormente posible de la otra.
Una vez escuchadas las sabias palabras de su amigo, El caballero decidió dejar de pensar en esas ideas extrañas y arrogantes de supervivencia personal y comenzó a hacer realidad esas grandes historias creadas por su pensador que lo alimentaban de anécdotas para que este nunca lo olvide.



1 comentarios:

el jardín de senderos que se bifurcan dijo...

El final se vuelve un poco repetitivo y confuso. deben revisar tiempos verbales y puntuación

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