Escribir un texto no es una tarea sencilla, sino más bien laboriosa. Antes
de comenzar se debe tener una idea, un pensamiento que se quiera explayar de
forma escrita.
Una vez que se tenga en la mente la representación ficticia de una
historia u objetivo a contar se debe proceder a pensar la manera en la que este
se hará realidad y así cualquiera que lo desee pueda leerlo.
Hay varias formas de plantear el escrito, pero todas comienzan por el
mismo lugar.
Primero se debe colocar en una hoja en blanco el íntegro, y sin fin, de
ideas que uno tenga sobre el futuro escrito, es decir, personajes, situaciones
y localización. Este paso puede ser omitido si es que uno ya posee cierta
experiencia en la escritura, o si bien, uno está más que definido sobre su
escrito y no cambiará de idea.
El segundo paso, más sencillo que el primero y con menos restricciones,
es escribir libremente lo que uno tenga en su mente, o sea, sin importar la
longitud del relato, plasmar sobre una hoja y con lápiz, por si en un futuro se
quieren realizar correcciones, todas las ideas, ya meditadas que se posea sobre
el tema previamente elegido.
El tercer y último paso, aunque esto depende de la profundización y
elaboración que uno mismo haga sobre su texto, es releer todo el escrito y
asegurarse de que no haya ningún error ortográfico como de expresión.
Uno de los datos clave a tener en cuenta cuando se escribe, es no estar
constantemente contando el número de palabras ya que si uno desea tener un
texto largo, esto le impedirá realizarlo debido a que le quitará mucho tiempo.
Escritor: Matias Ruas
1 comentarios:
Buen trabajo
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